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domingo, 20 de mayo de 2012

Portugal:El Gallo Barcelos una hermosa leyenda folklórica


Cuenta una popular leyenda de Portugal, que por allá en el Siglo XIII los pobladores de la Ciudad de Barcelos (región de Baixo Minho) perteneciente al Distrito de Braga, sufrian constantemente de los ataques y crímenes de malhechores, y que a pesar de los esfuerzos de las autoridades, no habían podido localizar o aprehender al delincuente. 

El sobresalto aumentó aún más entre los lugareños, al darse un infame crimen en las afueras de la ciudad, un Terrraniente fue asesinado para robarle. 

Un día apareció en el pueblo un forastero de origen gallego, y como siempre se sospecha de los rostros que nos son desconocidos, las autoridades decidieron aprehenderlo en contra de las protestas del gallego que reclama ser inocente. De nada le sirvió las mil y una vez que dijera que no tenía culpa alguna, el peregrino de Santiago, que se encaminaba a Compostela a cumplir una promesa religiosa, fue condenado en un juicio injusto a morir en la horca, pues pudo más la desconfianza en él que las falta de pruebas.

Llegado el fatídico día de su muerte y se le concedió un último deseo. Su deseo era volver a ver al juez que lo condenó. Se le otorgó su solicitud y fué llevado ante el magistrado quien compartía un banquete con sus amigos. El pobre condenado declaró una última vez su inocencia, y pronunció las siguientes palabras mientras apuntaba con el dedo hacia un recipiente donde había un gallo asado, listo para ser comido:

 
Mi inocencia es tan cierta que os puedo asegurar que este gallo asado se levantará de su cazuela y cantará si soy colgado por el cuello sin ser culpable del crimen de que se me acusa."

Todos los presentes del banquete se rieron a carcajadas de él, pero eso sí, nadie se atrevió a tocar la cazuela ni mucho menos comerse un pedazo del gallo.

Fué llevado el peregrino a la horca y colgado según la sentencia, en ese mismo  instante en que el verdugo lo hacía pender de la cuerda al gallego, en la casa del juez el gallo asado se puso en pie, batió sus alas y empezó a cantar.

Ante el prodigioso milagro nadie dudó que se había sentenciado a la muerte a un hombre inocente. El juez corrió entonces a detener la ejecución pero al llegar a la Plaza el pobre forastero ya estaba colgado. Horrorizado ante el error cometido, ordenó que lo descolgarán de inmediato, y para sorpresa y alegría de los presentes el gallego empezó a toser y se pusó de pie. El nudo de la cuerda estaba mal hecho por lo que había impedido cerrar totalmente la garganta del inocente. Además expresó a todos los presentes que sintió que el propio Apóstol Santiago, ante tal injusticia lo estuvo sosteniendo por los pies durante todo el tiempo que tardó en llegar el juez.

El peregrino fue liberado y pudo marcharse a cumplir con su promesa. Algunos años más tarde el peregrino retornó a Barcelos y ordenó construir de su propio dinero un monumento en honor de Santiago y a la Santísima Virgen como testimonio de su agradecimiento, además de esculpir el "Crucero del Señor del Gallo" que ahora se encuentra en el Museo Arqueológico de Barcelos.

Hoy, como se sabe, la figura del Gallo de Barcelos es uno de los símbolos mas conocidos de todo Portugal y aseguran que tener uno de ellos en casa, trae buena suerte a sus propietarios.
Es el emblema nacional de Portugal y significa: Serenidad, Fe, Confianza y Honor; representado por un gallo negro, salpicado de corazones, flores y circulitos de colores, y el protagonista de esta hermosa leyenda folklórica portuguesa.

 
Referencias:

Wikipedia: La Leyenda del Gallo de Barcelos
Folklore, tradiciones y otras confusiones
Siradio: La leyenda del Gallo de Barcelos en el camino portugués

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